LA VERGÜENZA DE LA AYUDA PÚBLICA

En la actualidad resulta que los pobres, los desempleados, los jubilados, los que aportaron impositivamente, los que apostaron a creer en la solidaridad intergeneracional y que el estado tiene que asistir por eventualidades coyunturales, reaparecen como perezoso, improductivos, inmorales, choriplaneros o vagos. Los vividores de Estado.

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